Cuando mi hermano se divorció, mi ex-cuñada lo dejó en la calle llevándose todo lo del matrimonio. Mi familia no la podía ver ni en pintura pero yo realmente nunca tuve mala opinión de ella.
Un día, después de varios años, veo en el periódico un anuncio de masajes eróticos y decido ir al domicilio. Cuando la puerta se abre, no lo podía creer... ¡Mi ex-cuñada sólo con bragas y brazier! Después de pasar por unos momentos un poco incómodos, decidí llevar a cabo el plan original... Recibir un masaje.
Fuimos al cuarto y me dijo que me quitara toda la ropa. Estaba en la mesa de masajes, comenzó por los pies..., pero de la manera como me miraba la polla, ésta se me paró. El masaje continuó hasta que en un momento me la cogió y me dijo: “El masaje incluye la mamada, ¿la quieres?”
Sin esperar repuesta me la chupó como toda una experta. Yo le metía los dedos en su chocha toda mojada.
Después de tragarse toda mi leche, la levanté y en la mesa me la follé como un loco.
Nos mantenemos en contacto, y cuando quiero follar, la llamo.
Anónimo - España 17 de Septiembre 2001
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