Chipy Marlow
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Un Torbellino Sexual
Pocas veces parece justificada la etiqueta de “superstar” en actrices porno recién llegadas. Pero la verdad es que la simpatía y la belleza de Chipy hace que sea muy creíble.
Conocí a Chipy en Berlín, en la Feria Venus, a donde había llegado guiada por la sabia mano de nuestra amiga Dalila. Allí hacía unos shows de infarto, moviendo su esqueleto soberbio hasta dejar a los espectadores boquiabierto de deseo incontenible. Tiene unas curvas importantes y sus rasgos son, realmente, como tallados por un escultor sabio.
Francesa de nacimiento, de La Rochelle, en la vinícola provincia de Bordeaux para ser exactos, Chipy se estrenó en el amor libre junto a su marido, Steve. Juntos solían entretenerse en los clubs de intercambio, llamando ambos la atención por sus espléndidos físicos y subido libido. Libertinos y liberales; dispuestos a disfrutar del sexo.
-Del intercambio a estrella de porno, ¿un camino lógico?
-Quizás sí -ríe Chipy, sacudiendo esa rebelde melena de rizos tan naturales como su aroma embriagadora-. Empecé haciendo intercambio con Steve, mi marido, y no sé si el camino fue natural o no, pero sí que fue así, en ese orden. Un buen día, por casualidad, llegó el porno. Yo hacía de modelo y maniquí convencional pero un fotógrafo vino a mi ciudad y preguntó a los fotógrafos locales quién era yo y que quería trabajar conmigo. Después vino a casa, pero como yo jamás había hecho fotos desnuda dudé mucho y cuando pidió que me desnudara le dije que no, que no quería. Me dijo lo de siempre, que estaba muy bien pagado, y le dije que lo hablaría con mi marido. Tardamos unos días y acepté. Entonces, más tarde, nos propuso hacer porno y, la verdad, como lo nos propuso ganar era lo que normalmente ganábamos en un mes... ¡aceptamos!-¿Cómo fue la primera sesión?
-El fotógrafo era fetichista de pies y nos hizo fotos a los dos ¡y a nuestros pies! Y después la escena porno se dio como algo natural. Y como él era amigo de Pierre Woodman, el director, acabamos pensando otra semana, los dos juntos, hablándolo. Una semana más tarde recibimos una llamada de Private, de Pierre. Nos propuso ir a filmar a Avignon.
-¿Os gustó la experiencia?
-Sí, desde luego. Al principio sólo éramos extras, pero nos gustó esa primera vez.
-¿Cómo fue tu estreno sexual ante las cámaras?
-Con Steve y dos chicos más. Me gustó mucho, era todo muy profesional y además una vida grandiosa a la cual no estaba nada acostumbrada.
Interrumpimos la entrevista porque Chipy tiene que salir al escenario, a mostrar personalmente ese cuerpazo directamente a sus muchos admiradores. Es una exhibicionista nata, se crece cuando pisa el parquet; juega con las prendas antes de quitárselas; tienta a sus fans con la cercanía de sus mareantes curvas. Es obvio que disfruta sintiéndose deseada. ¡Ser mujer objeto es, definitivamente, lo suyo!-¿Te importó convertir tu sexualidad en algo público?
-No, y de hecho ya había salido en un programa de Televisión francesa, de gran audiencia, así que no fue demasiado extraño. Luego sólo trabajaba con preservativo pero después, al querer hacerme más importante, tuve que trabajar sin.
-¿Te parece lógico que sea así?
-No, todo el mundo debería trabajar con preservativo. Pero no tienes ninguna proyección profesional si lo exiges. Todo es por dinero, porque ellos piensan que se venden mejor las películas rodadas sin preservativos.
-¿Qué es lo que más te gusta de esta profesión?
-La sensación de ser una gran familia, me siento muy bien con Mario Pollack y Mario Salieri. En Francia, en cambio, ya no hay producciones profesionales, aparte de Marc Dorcel.
-¿Cuáles han sido tus parejas preferidas?
-Philippe Dean, David Peri, Bruno SX...
-¿Y para las escenas lésbicas?
-Las hago muy pocas veces, no tengo ninguna preferencia.
-¿Tu vicio favorito?
-¡Hacer el amor con dos hombres!
-¿Y en tus ratos de ocio, entre rodaje y rodaje; fiesta y fiesta?
-Renuevo la casa, colecciono antigüedades y estoy aprendiendo a cantar.
-¿A cantar? ¿Aspiras a hacer carrera como cantante?
-No sé si seré capaz... pero intento aprender.
-Estás casada con Steve, ¿habrá niños pronto?
-No, todavía no, pero quizás...
-Confiesa nos un sueño erótico?
-Me gusta tener una idea, conocer a alguien y luego fantasear sobre él durante tiempo, incluso durante meses, y comentarlo con Steve, en casa. Me erotiza un montón.
-¿Qué haces para mantener ese cuerpazo en forma?
-La verdad es que no tengo tiempo para hacer muchas cosas. Eso sí, he montado una sala de musculación en nuestra casa.
-¿Qué opinas de la hipocresía?
-En esta profesión hay mucha.. Todo el mundo se sonríe mucho y a la espalda se critican un montón. Supongo que es igual en todos los ambientes donde se mueve mucho dinero.
-¿Te has arrepentido en algún momento de haber convertido tu afición por el sexo en profesión?
-No me arrepiento de absolutamente nada. Quizás de no haber empezado antes...
Eso, querida Chipy, lo lamentamos todos!