L.A. 2000
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La Cuna del CyberSexo
El director llamó con una misión muy especial: Volar hasta Miami para conocer de primera mano la realidad del cybersexo. La realidad económica, en este caso. Una realidad fácilmente palpable en la misma entrada, donde los coches de lujo se amontonan en doble y tercera fila. Su brillantez exhibicionista tan sólo se supera por las muy visibles y muy bien construidas representantes del sexo en Internet. Y todo ello sin tocar ni un ratón ni hacer doble click en nada...
InterActive 2000, IA2000 para los iniciados, es un auténtico derroche de medios. Este congreso atrae a jóvenes y cachondos cibermillonarios, nuevos empresarios que un día descubrieron que la combinación de informática y sexo era una fórmula casi mágica de riquezas insospechadas. Muchos de estos chicos -porque empresarias las hay menos- ganan un promedio de entre dos y tres millones de pesetas al mes... y algunos lo hacen todavía como un lucrativo hobby. Tan lucrativo que se pueden permitir no sólo el viaje y estancia durante un fin de semana en la cosa de Florida sino también las casi 50.000 pesetas que cuesta la entrada a esta exclusiva feria.
En este lujoso hotel de Miami Beach compiten más de cien stands por atraer socios a sus respective negocios. Negocios que pueden, como poco, sorprender a quien jamás se haya planteado la posibilidad de vender cybersexo. Grandes posters y lujosas carpetas anuncian las ganancias: “Gana 17 centavos por click”, “El Juego del $ 1.000.000 de dólares”, “Gana 60 centavos por e-mail”, “$35 por cada venta”. El marketing es tan agresivo como explícito: “Esposas Jóvenes”; “Cámaras Ocultas”; “Ginecología”; “Las Cachondas Maduras”; “El Club de Doble Anal”, “Especial mamadas: ¡100 fotos por $99”. Se trata, naturalmente, de ventas. Ventas de sexo en Internet a comisión. El truco consta de atraer a muchos visitantes ya que sólo así, por cantidad, pueden los pocos centavos sumar miles de dólares al final de cada mes.
Si alguien no iniciado tiene dudas, el despliegue promocional y carnal del IA2000 las disipan rápidamente. Barra libre total sólo por acercarse a saludar a uno de los stands; merchandising caro... La competencia entre los stands para atraer a los webmasters visitantes es feroz. Rifas de ordenadores portátiles y cámaras digitales; sorteo de $10.000 (sí, ¡más de millón y medio de pesetas por dejar caer la tarjeta de visita en una urna!).
Y, como no, chicas en todos los estados de desnudez. Son las chicas que habitualmente vemos pixeladas en nuestras pantallas; que aparecen y desaparecen con un click del ratón y, a menudo, gracias a la entrada de los dígitos de nuestra tarjeta de crédito.
Como en toda feria erótica que se precie, también aquí pudimos ver y tocar de cerca a las chicas. Jugosas rajas húmedas nos sonreían desde los stands; pícaros pezones bailan traviesos bajo las comprobadoras vistas... Un desmadre erótico y divertido para conseguir esa colaboración necesaria para la acumulación de riquezas.
Algunas, como casi siempre, llamaban más la atención que otras. Por ejemplo Sabrina Johnson, “la chica gang-bang”, quien se estaba preparando para un fin de año con 2.000 polvos… ¡y 2.000 pollas! Esta chica, morena y modosita, es holandesa y capaz de tirarse a centenares de hombres (unos segundos con cada uno, para no perder el tiempo) estuvo acompañada por su marido, un joven que nos asegura sentirse orgulloso de las capacidades amatorias de su dulce esposa. Ella, por su parte, nos asegura que para aguantar tanto trote lo que manda son “cafés y Coca-Cola”, estimulantes orales mientras la real estimulación será coñital
También encontramos a Jill Kelly, la superstar del cine para adultos que ahora, además, sirve sus intimidades a fans y curiosos a través de las cuatro cámaras instaladas en su casa. “A la gente le gusta poder ver cómo vivo, cómo soy en la vida real, con mis amigos”, dice Jill, esa rubia tentación que vive en el ciberespacio cuando no rueda delante o detrás de las cámaras. “Es fantástico que todos puedan expresarse libremente y compartir sus deseos sexuales on-line. Es como un nuevo mundo donde todo lo que satisface sexualmente está posible y se puede vivir esas fantasías que jamás se pudo hacer realidad.”
En otro stand nos atiende Terri Welles, la espectacular Playmate quien, naturalmente, ya tiene su propio hogar cibernético y, por lo tanto, razón de exhibir su encanto -carnal y personal- en este recinto.”
-Los últimos dos años he estado muy liada con lo de querella por 5 millones de dólares que ha presentado Playboy contra mi.
-Es mucho dinero... ¿cuál es, realmente, la razón de ese litigio?
-Según ellos no tengo derecho de usar el nombre de Playboy y Playmate en mi pagina ni en los meta tags -dice. (Los meta tags son información oculta pero vital para el ranking en los grandes buscadores.)
-Parece raro, no deja de ser un hecho que fuiste Playmate, elegida por esa revista durante un año...
-En realidad creo que se trata más de un deseo de controlar a las Playmates que no realmente una cosa de competencia en Internet. Pero he aprendido mucho durante estos meses, reuniendo pruebas, cartas, recortes y mucho otro material. Porque, claro, he tenido que presentarles yo con una querella por quererme quitar mis derechos. Es un tema complicado.
-¿Y otros aspectos de tu vida?
-Estoy pensando en escribir una autobiografía, contando la experiencia como Playmate y también tengo una hija que se llama Britty, de 16 años. Es preciosa y muy inteligente.
-¿Qué le puede enseñar una madre tan especial como tu?
-Sobre todo quiero que sea responsable, que aprenda a atenerse a las consecuencias de sus actos, que se haga adulta.
Y a nuestro alrededor seguía todo el comercio: sadomasoquismo en directo; folleteo con o sin sonido; vídeos a la carta; sofisticados sistemas de cobro; trucos para “atrapar” al internauta en la web y miles, ¡millones! De fotos porno en venta. Fotos de gordas y de flacas; de rubias y de morenos; fotos de esclavas y de Amos; de embarazadas y de adolescentes virginales... Un mercado de sexo que, como es natural, cada noche ofrecía un sin fin de fiestas; concursos al borde de la piscina o en clubs; cruceros con casino; shows sexys...
El comercio en Internet bien, gracias, y el sexo, ¡todavía mejor!Un reportaje de Carola Maxim, enviada especial a Miami