Exigencias eróticas de las españolas

Las españolas cuando besan, besan de verdad

 


Está claro desde hace mucho tiempo que los tiempos en que las españolas eran sexualmente tímidas han pasado, mayoritariamente, a la historia.
Hoy por hoy no sólo pierden la virginidad más temprano, hacia los 17 años, sino también son eróticamente infinitamente exigentes.
Las discusiones en grupos de chicas solas suelen al poco rato fijarse de un modo completamente explícito en el tema sexo. Ya no se habla tanto de la parte psicológica del amor -“¿me quiere, no me quiere, me…”-sino es frecuente que los comentarios sean de lo más explícitas. Una de las quejas que más simpatía y unanimidad despiertan es que los hombres se han vuelto más “tímidos”.
“Ahora, o te lanzas tú a por él o no hay ligue, ni polvo”, asegura una abogada de Barcelona y parece ser que la “nueva española” -con estudios superiores, economía propia e independencia personal- intimida a más de uno.  Parece ser, pues, que el temor al fracaso ha frustrado muchas relaciones que hombres nunca han osado iniciar. Y una vez iniciada la relación y la primera etapa de apasionamiento son muchas las jóvenes mujeres que pasan muchas noches insatisfechas. “Dice que está cansado, que hoy no le apetece…” Justificaciones para unos coitos poco frecuentes -menos de dos por semana- y, la mayoría de las veces rutinarios y rápidos.
“A mí me gustaría más juegos, reírme más en la cama, pero él nada.”, comenta una ama de casa de 34 años, filóloga de profesión
“Yo a él le como de todo, pero él a mí casi nunca. ¡Lo del 69 siempre se queda en un 19 y yo soy la 1!” bromea una publicista de Gerona y una internauta española asegura en un e-mail que “Cuando una mujer encuentra a un hombre que lo mama bien ha encontrado un tesoro y no le va a dejar escapar fácilmente. Este es un tipo raro y ella lo sabe. Ni siquiera se lo dirá a sus mejores amigas pues si no le convertiría en el hombre mas popular de la ciudad.”
Todas las fuentes consultadas coinciden en confirmar esas lamentaciones. Las mujeres quieren más sexo y más a menudo. Los comerciantes de artículos eróticos tienen claro que no hay mejor clientela que la femenina.

“Entran muy decididas, lo miran todo, preguntan y comparan unos productos con otros. Ultimamente lo que más compran ellas son unos condones muy divertidos, que tienen la punta con formas divertidas, como muñecos de gelatina y la lencería íntima llamativa,” informa Adeline Aránega de la juguetería para adultos Kitsch.
Lo mismo asegura Loli, de la Pastelería Erótica “La Polla”: “Ellos tartamudean y no saben cómo pedir pero ellas entran directas y dicen que quieren -un pastel de un culo o un sexo con cinturón de castidad o lo que sea-. Ellas lo tienen mucho más claro y no se cortan en absoluto.”
Otro producto super-ventas a las mujer son los juegos eróticos de sobremesa, ideales para romper el hielo y muy populares en las reuniones de tipo liberal, para intercambio de parejas y tríos, prácticas cada vez más extendidas entre la clase socio-económica media-alta - alta.
También entre los que frecuentan los clubs de intercambio de pareja se nota la determinación de muchas mujeres de buscarse el placer sexual. El propietario de un popular local comenta que “A menudo son ellas las que han propuesto venir por primera vez, para romper la monotonía conyugal y muchas veces se forman tríos donde ellas se lo montan en plan lesbo mientras uno o ambos maridos miran sin participar o simplemente esperan en la barra.”
También en los contactos personales proliferan las peticiones de “probar con otra mujer” o de “formar un trío con un chico bien dotado y mi marido”.
Por regla general se puede decir que el tema de la sexualidad ha perdido mucho de tabú para las mujeres y que la promiscuidad “controlada” se contempla con más envidia que no desdén por las compañeras monógamas.
Una manera de buscar nuevas sensaciones eróticas es el uso de las nuevas tecnologías y los encuentros carnales germinados en los chats de Internet o vía e-mails eróticos son mucho más frecuentes de lo que pueda imaginarse alguien no iniciado en los misterios del ligue electrónico. En el ciberespacio la agresividad sexual de las chicas no sólo es aceptada sino, desde luego, apreciada como una preciada gema. Además, socialmente el ciber-ligue está aceptado como “inocente y moderno” y si, finalmente, “se materializa”, es simplemente el valor añadido de un juego entretenido.
“Suelo empezar por conocer alguien enrrollado en un chat, luego pasamos a un chat privado, de allí al ICQ y los e-mails directos y cuando podemos nos conocemos en persona”, explica una joven escritora de 28 años. Y del ciberchat a la cama el camino ya está allanado.

Alejandra García



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