Crónica

MODA ERÓTICA Y VELADA IMPOSIBLE

 

Cuando la bella capital de Bruselas recibe a los fetichistas, no hace blondas precisamente, sino vinilo y látex. Una pena que la velada, bien denominada Impossible, no cumplió su motivo.

La fiesta Impossible lleva bien su nombre. Todos los ingredientes existen para proponer la segunda velada fetichista, en el corazón mismo de la capital belga.
Bajo el Capitel de la pirámide de las ferias, en la Plaza Raugier, tiene lugar el salón Sexy Mode, planificada por Patrick De Smet, redactor de la famosa guía de la Bélgica prohibida, un incunable (también es él quien organiza, en el mismo lugar, pero en Marzo, el festival erótico y la entrega de premios.
En el entresuelo se acoge a los adeptos del piercing, tatuajes y otras modificaciones corporales.
Personajes tan dispares como Emmanuelle (de Tribal Act), Yvan (el anterior responsable de Démonia, en marcha hacia un nuevo futuro), o Alain (de NTBF, proveedor de objetos especializados y de noches de aficionados al gay duro y follador Project X) se encuentran aquí para iniciar a los curiosos al culto del cuerpo.
En el primer sótano hay una auténtica vitrina de la franja fetichista, reunida por las marcas francesas, belgas y holandesas como Equalizer, Les Folies de Sade, Les Artistes, Indoor Dreams o Fantasy. Kilómetros de sujetadores, tangas y corpiños de vinilo, skay y encaje, tacones de aguja y plataformas compensadas, ropajes sin nada por encima ni nada por debajo, combinaciones... En fin, todo lo necesario para confeccionarse una panoplia a la medida. Sólo faltó una cosa: ¡medias de velo! Un aficionado ha pasado la jornada entera buscando ese imprescindible “must” del gálibo de la pierna, que mantiene el muslo y la redondez de la pantorrilla. El infeliz sale con el rabo entre las piernas camino al hotel Palace, con tan sólo unas medias de espuma como sustituto.
El salón fetichista es, sin embargo, un punto de encuentro importante para los expertos, destinado a todos los que riman la libido con el look total.
Desde Viernes hasta Domingo, animaciones puntuales. En el stand de Cléopatra (fabricante de lencería choc, no el club liberal parisino) ofrece a sus strip-teaseras en una inmensa jaula de acero y los vela con humaredas. Otras bailarinas desconocidas del edificio, francesas como Charlie Spark o Carol se mueven al compás de latigazos en el aire, dominando antes de convertirse en sumisas. Durante ese tiempo, sobre el podio grande, Nora, Emmanuelle y una pícara morena se devoran las miradas en un performance sado-modernista. Uno recuerda de Nora en su época de L’Oeil, el peep-show futurista. Hoy vuelve más bella que jamás: estilizada, una mirada que causa estragos, con todo a la vista excepto lo que esconde una minifalda en látex, color morado, con una cofia roja, un piercing en la barbilla. Entre perra y loba, ella ruge para descongelar a Emmanuelle, más fría que nunca.
Esta ama-mujer con gorra rusa, sujetador en vinilo negro, hábilmente recortado sobre sus pezones con piercing exhibe su espalda y sus brazos repintados por la magia de la tinta marina. Las dos juntas arrastran detrás de ellas a una rubia explosiva, en capa y bata de látex rojo. Su presencia es tan novedosa que hace palidecer los juegos de velas y otros golpes de efecto de los sado-masoquistas.
Después de la velada de Marquises recompensan los mejores atuendos fetichistas (de pasada saludos para Bar Bar, EL nuevo y único club fetichista de París del que pronto os hablaremos), la fiesta Impossible cierra la jornada del Sábado noche y propone un show sado. Después de los increíbles espectáculos ofrecidos por sus colegas del otro lado del Atlántico (Rubber Ball) o bávaras (Europerve), uno espera lo mejor. Indoor Dreams reconstituye una escena de la Inquisición. Roland, la víctima elegida, ha pasado algún tiempo en prisión. Dos verdugos, Joëlle y Jean-Pierre, les leen su sentencia de muerte. Después de algunas suplicios bien sádicos se le condena a la muerte con espada. Este performance Liejés abre el apetito. Esperamos la continuación...
Decepción: ¡nada! Así como las dos veladas míticas (a las cuales Francis, el organizador se refiere constantemente) ofrece escenas oníricas y sádicas, aquí el gran escenario queda desesperadamente vacía para el resto de la noche. No faltan participantes que se pasean (mucha imagen que lo confirma) para encontrar allí y entonces con quien compartir placeres. Por suerte celebra Gilles, de Fantasy, sus 33 años y se oye como la banda entone el coro: “Y él es un chico excelente, y siempre lo será, lalalala....”
Empieza a haber (o se intenta crear...) un poco de ambiente. Porque, fuera de la pista de baile, en los rincones más sombríos de la sala, protegidos por los biombos, aquello parece más bien malos cuartos oscuros.

Lo que se hace en “off” es bastante más duro que lo que se podría ofrecer en directo, a la luz del día.
Los hombres esclavos siguen a sus Dóminas, cogidos por correas, arrastrándose a cuatro patas sobre el suelo lleno de detritos...
La cera incandescente de las velas queman los pechos más velludos... y se va más lejos. Un hombre se deja hacer un fist-fuck (una mano entera en su intimidad rectal) mientras que una Dómina le azota el pene con una fusta, otro le pisa los pies con sus tacones de aguja y el último le administra chorros de cera sobre el vientre. Sin dirección artística, show en vivo donde las hay. Ese sadomasoquismo puro y duro es un reflejo de los juegos que se llevan a cabo en los sombríos pasillos del amor tragicómico. ¡Se está lejos de la magia de Europerve!
Es comprensible que los organizadores se niegan a que los fotógrafos (incluido el suyo propio) puedan inmortalizar estos momentos de gran libertinaje. Menos comprensible es que se clasifiquen como “soft” (ver entrevista a continuación).
Amigos poetas, buenas noches.
 

Pantalón ajustado en vinilo negro, zapatos de tenis, camisa blanca, corbata y caña de cerveza en la mano, Francis Dedobbeleer evalúa, durante la entrevista, su segunda noche Impossible. Una misión pura.

“Hay obreros, funcionarios, artistas, comerciantes, empleados... Hay practicantes por todas partes y yo quiero llegar a todo el mundo.”

 


 

-¿Por qué tiene lugar esta velada en Bruselas?
-Porque yo soy de origen belga y he conservado el contacto con mis antiguos financieros. Se ha aprovechado el salón fetichista, el más pequeño pero también el más apto para montar la fiesta. Esta ha sido organizada por Talons Aguilles y Sentiments Modernes. Hago una velada cada tres meses y haré una en París. Esa será más general pero mucho más cara y no me gustan las cosas caras.

-Eso, ¿cuánto vale la entrada?
-100 francos franceses.

-¿Por qué organizas este happening?
-Hace 18 años pensé que la comunidad fetichista debía tomar las riendas de sus cosas. No es como las otras. Del mismo modo que los gays se organizan, con sus propias tiendas. Yo no soy un comercial. Yo estoy integrado en esta comunidad. Sea Minitel, una revista, una feria o fiestas, todo lo que hago tiene que ver con el S&M. Tengo algunas otras pasiones, pero, desde un punto de vista profesional, sólo hago esto.

-¿A quiénes reúnes?
-Muchos piensan que se trata de una clase social elevada. Y no es exactamente cierto. Hay obreros, funcionarios, artistas, comerciantes, empleados... Hay practicantes en todas partes y yo quiero llegar a todo el mundo. No quiero una mentalidad elitista. Rechazo el que no se pueda venir a una fiesta porque no se tenga suficiente dinero o que uno no se gana suficientemente bien la vida. Los adeptos a las fiestas S&M en sus ambientes favoritos no vienen a las mías porque están considerados como populares. Yo no toco más que a los verdaderos, a los más sinceros y a algunos amigos que invito porque les gusta el ambiente y se divierten de verdad. La gente presta atención a su apariencia y algunos probablemente han roto la hucha porque, para ellos, es importante estar bien, estar aquí. Es su vida. Están más disfrazados cuando están en sus oficinas o en la calle que cuando acuden a una de mis fiestas.

-¿Es una velada sado-moderado o un desfile fetichista?
-Es una fiesta fetichista al estilo de Europerve. Hemos empezado a la vez que ellos sólo que nosotros no incitamos a nada. Se pasa la noche encontrándose, tomando una copa y si se sienten más felices después, en la intimidad, todo va bien. Yo no estoy a favor de la consumación con seis cientas personas. No estoy aquí para decir lo que se ha o no se ha de hacer.

-¿Pero en el interior, es sin embargo bastante duro?
-¡Menos que en cualquier club de intercambio parisino! Impresiona la forma de ser de esta gente pero todo ello es como el circo, un guiño. Se ven looks sorprendentes pero son fiestas sin problemas. No hay prácticas peligrosas.

-¿Hasta dónde llega el delirio S-M?
-Nada que vaya en contra de la ley. No gusta lo que vaya demasiado lejos: drogas, sexo sin preservativo, sexo pagado... No es el lugar.

-Sin embargo, yo he visto una vela...
-En el S-M se usa un cierto tipo de vela cuya cera no quema en absoluto.

-¿Cuál es tu análisis de este fenómeno?
-¡No hay ningún fenómeno! Es una sexualidad minoritaria. En la vida normal ya hay un poco de dominación. Hay gente para quienes eso tiene mayor importancia. Esa a esa gente que encuentras aquí.

-¿Cuál es la diferencia entre fetichismo y S-M?
-El S-M es una práctica sexual orientada hacia la dominación mientras que el fetichismo no es, necesariamente, sexual o es una sexualidad normal, rodeada por objetos especiales como pedir a la esposa que lleve liguero.

-El sadomasoquismo, ¿práctica sexual modernista o una desviación?
-Ni uno ni lo otro. Si se quiere hablar de “normalidad”, viviríamos totalmente desnudos en la naturaleza y nos cazaríamos con las manos. A partir de allí, todo es raro. Siempre me hablan del efecto de la moda, pero no hay más practicantes ahora que antes. La única moda es que hoy se puede hablar de ello y que hay un interés por nosotros. La gente quiere saber quiénes somos pero no lo practican más por ello. Uno no se hace sadomasoquista por cuestión de moda. O se es o no se es.

Para cualquier información sobre Sexy Mode y el Festival International de l’Erotisme:

Magic Dreams
60, avenue de Roodebeek
1030 Bruxelles
Bélgica
(07) 32-2-736 51 11

 
 
 

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