VIDEO XXX

X-VIDEO

 

Por todos es sabido que los vídeo-clubs, en su inmensa mayoría, sobreviven gracias a los vídeos “ocultos” en las estanterías más alejadas de la caja. También es conocido por todos que “nadie” ve películas porno ni las alquila... por ello es todavía más grato comprobar que el sector de la industria video-porno-gráfica sigue yendo viento en popa.
X-Video, una pequeña distribuidora, es sólo una muestra de ello.

Las películas más populares en nuestro país siguen siendo las de sexo “normal” y, preferentemente, protagonizadas por estrellas más o menos famosas. Porque gracias a festivales como el de Barcelona y Bruselas, el público es cada día un poco más exigente. Y las películas ya no se alquilan o se venden tan sólo por poner como reclamo una “X” muy grande en la carátula.
En X-Video se eligen películas muy variadas, aunque con cierta predilección por las producciones europeas, sobre todo por su mayor definición de imagen y sonido. Protagonizadas por artistas como Jay, Backey Jakic, Kelly Trump, Jill Kelly.............. son películas con argumentos variados pero con énfasis en unas escenas de sexo muy explícitas, cuidando las posturas y la iluminación para que el espectador pueda observar con todo detalle las penetraciones, las lamidas de clítoris y las eyaculaciones abundantes en bocas hambrientas son detalles que los aficionados al cine porno requieren a una buena película. Porque, al fin y al cabo, los (pocos) que admiten verlas también confiesan que pocas veces las ven enteras, de una sola vez, porque “son películas de una mano: una la tienes en el mando a distancia y la otra... ya se sabe”.

Tanto es así que muchos de los títulos actualmente en el mercado, son, de hecho, colecciones de polvos audaces, donde la historia muchas veces ni existe, ni tampoco presume de estar presente. Porque el sexo es, por supuesto, el ingrediente principal en las películas de sexo.
La realidad ineludible es que los vídeos pornográficos están hechos de sexo, estructurados alrededor de sexo, interpretados por gente con sexo y existen gracias a otros interesados en... ¡sexo!
La realidad es así de sencilla y difícilmente podrán las cosas cambiar, porque aunque el cine porno “de autor” gana adeptos e introduce nuevos valores -positivos- en el género, también es cierto que lo básico, lo que nunca puede faltar, son entre cuatro y seis escenas de amor intenso y gráficamente muy rico.
Las películas de heterosexuales figuran como los primeros en el ranking de popularidad, pero hay otros temas que siguen de cerca. El cine lésbico, por ejemplo, es muy popular y no precisamente sólo entre lesbianas porque la estética de mujer-con-mujer siempre ha fascinado mucho a los hombres... Otro tanto sucede, pero a la inversa, con las películas gay... muy populares entre las mujeres que alegan (no sin razón) que los intérpretes de las cintas 100% masculinas están más apetitosos que los machos que perforan vaginas femeninas a un ritmo inverosímil.
Luego están las cintas especializadas. Las hay con travestis; con frágiles ninfas aisáticas o sólo dedicados a un tema sexual en particular, como puede ser el fist-fucking; la lluvia dorada y muchos otros más o menos peculiares. Menos demanda, curiosamente, tienen los títulos de sado-masoquismo, a pesar de que a menudo van acompañados por una atractiva estética fetichista.
Lo que está claro es que el género porno, a pesar del vaticinio de algunos, no está en absoluto en vías de extinción. Porque mientras no encontremos otra forma de procrear nuestros impulsos libidinosos nos guiará incluso ciegos hasta aquella estantería del vídeo-club y entre la última de Brad Pitt o Sharon Stone cabe perfectamente un título clasificado X. Muy posiblemente sea de X-Video. Para degustar un poquito, deja que tu ordenador saboree nuestra web y si todavía no habías probado el cine porno (al menos, éso dices tú...) seguro que su contenido te convertirá en adicto al cine para adultos.

Alejandra García



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