Carta de Anónimo
La cogida de la Sargento
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Esta es la historia de una mujer policía llamada Graciela, ella mide 1.70, pelirroja de 30 años, con unos de esos cuerpos esculpidos en gimnasios, nalgas firmes y grandes cintura pequeña y un par de tetas grandes y firmes, muy aguerrida, que tiene una noviecita en casa de 25 años, morena, cabellos largos, tetas firmes y medianas, un trasero redondito y pequeño que la vuelve loca, y que la espera en casa para darle todo el placer que pueda soportar y lo cual a Graciela le encanta. Bien este día en cuestión luego de terminar su ronda, se para a conversar con su sargento de la estación antes de ir a casa, esta hembra es de 1.75 rubia de cabello corto a la moda, tetas grandes y un culo duro grande, sin ser excesivo, cosa que a Graciela siempre la ha vuelto loca y siempre le ha provocado tener una sesión completa de sexo con esa nena, y como ella sabe que su novia es liberal y abierta y no le para a nuevas aventuras sexuales, esta comodísima, pues bien, esta hablando nuestra protagonista con este hembrón de 32 años, y con unos tragos encima, le confiesa sus apetencias lesbicas y como sueña con comerse un par de buenas cucas pues tiene tiempo sin sexo, allí se le prendió el bombillo morbo a Graciela y la invita a su casa con el cuadro hecho en su mente, ofreciéndole solamente "te voy a dar una sorpresita sargento, vamos a tomar otras cervezas a mi casa", dijo, a lo que ella acepto sin tener idea que ese día iba a recibir sexo suficiente para toda su puta vida.
Al llegar a casa Graciela abrió de manera sigilosa, pues sabia que Lorena su hembra, siempre la esperaba con poses agresivas y con eso contaba, en efecto al abrir la puerta y llegar al comedor, estaba esa hembra tirada sobre la mesa con ese cucon abierto vestida solo con unos ligueros blancos y un chaleco abierto que dejaba al descubierto esas tetas deliciosas. La sargento abrió los ojos como si hubiera visto un millón de dólares en efectivo y dijo, "coño Graciela, te estas cogiendo a esta perra, que envidia", de repente Lorena se percata de la otra mujer se incorpora amotinada y replica "perra tus nalgas, puta quien es esta y por que no me avisaste Graciela", allí ella pensó rápido y contesto, "a callar las dos estamos aquí y vamos a tirar, tu Lorena lo harás por que te encanta y yo quiero y tu sargento lo hagas por que estas bien quesuda, así que silencio" se desvistió y comenzó a latearse a Lorena, lo cual le encantó, de repente sintió los enormes pechos desnudos de su sargento contra su espalda, ya se había desnudado y quería pelea, la cuadró para que ella y Lorena comenzaran a cogerse lo cual no costó mucho, se acariciaban y metían mano como si estuvieran en celo, en un principio Graciela se dedicó a bucearlas mientras se hacía la paja, después de acabar, lo cual supo Graciela por los chillidos de ambas, las dos se fueron contra ella para darle una súper mamada de cuchara, Graciela se sentía reina, la morena estaba en sus tetas y la rubia mamando su cuca, allí descubrió que la sargento era una campeona con la lengua y eso le pareció maravilloso. Cuando acabó, se sentía como una tensión en el ambiente entre las dos hembras para ganar la atención de Graciela, era como una competencia para ver quien estaba más buena y quien era mejor en la cama, eso despertó el morbo de la joven policía y la llenó de ideas, organizó un torneo en el que ambas debían probarse y el premio era una gran cogida exclusiva con Graciela Santos...
La primera fue Lorena, comenzó a hacerle el amor a la silla de la cocina, le hablaba diciendo "palo duro, palo rico como la cuca de Graciela" al tiempo que se sobaba el clítoris, se manoseaba y se metía la punta de la pata de la silla, luego vino la sargento que agarró su rolo, le dio dos coñazos a Lorena por las nalgas y dijo "yo estoy más rica, soy mejor en la cama y se acabó esta vaina”, encerró a Lorena en el cuarto y tomo por las caderas a Graciela, dándole unos besos de lengua espectaculares, luego le dijo "ya sabía todo esto por que te he investigado y vine preparada", saco una prótesis de su bolso, se la colocó y presto, teníamos a una hembra rica con guevo, puso en cuatro patas a su subalterna de la estación y comenzó a cogérsela por ese culo, a Graciela todo esto le encantaba, recibía esas embestidas con placer, esa sargento estaba bien buena y era atrevida, acabo tres veces antes de sentir como Lorena que había logrado salir del encierro apartaba a la sargento y se entraban a coñazo limpio, la visión era excitante, dos hembras desnudas peleando fieramente por el cuerpo de ella, la una con verga y la otra bien buena, luego de un rato estaban arrastrando a Lorena por las greñas y limpiando literalmente el suelo con ella, allí Graciela agarró dos jarras de agua helada y se las vació a ambas y puso orden, "se acabo esta vaina, aquí mando yo y las dos se quedan quietas perras", ambas le hicieron caso, le quitó el guevo postizo a la sargento y le abrió el culo de un solo golpe, luego lo hizo con Lorena, ambas pegaron unos alaridos de placer y acabaron todas tres, después de eso las obligó a hacer las paces tragando cada una la leche de la otra, y así desde ese día la oficial Santos tenía amante en la casa y amante en el trabajo.
Fin...
Anónimo
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