Carta de Maria Eugenia

En el cine

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Mi nombre es Maria Eugenia, soy una mujer divorciada de  34 años de buen ver que en una  ocasión me sentía fatal  así que decidí tomarme el día. Me bañé y me vestí usando  una falda larga cruzada, un bikini y un top y me fui a ver una  película que tenía ganas de ver hace tiempo. Casi no había  nadie en la sala así que me fui hasta arriba para estar a mis  anchas, pues me gusta sentarme de lado dando la espalda  a la gente y como era de esos cines que le puedes quitar  los antebrazos tuve dos lugares para mi sola mientras me  tocaba. Estaba absorta en la película cuando vi a una mujer  de unos 40 años acercarse a dos lugares de donde yo  estaba sentada y me dijo que como era posible que hiciera  eso en un lugar publico. En esos días me sentía frágil y con  ganas de estar con alguien ya que me había pasado viendo  películas eróticas durante la noche, aparte de que estaba  en mi periodo de ovulación.

De pronto la dama me dijo que me iba a denunciar, yo le  dije que no lo hiciera, así que me dijo que no hablara,  poniendo su mano en mis tobillos y como de rayo mi piel se  erizo recorriéndome de los pies a la cabeza. Ella se acercó  más, poniendo de nueva cuenta sus dedos en mis pies. Yo  en ese momento no sabía si gritar o levantarme, cuando de  pronto se puso a mi lado y uno de sus dedos lo puso sobre  mi boca como diciendo “no te va a pasar nada, guarda  silencio y relájate”, me preguntó que estaba haciendo tan  sola, no había problema en el cine ya que no a mucha  gente le gustan las películas de arte y nada mas había una  pareja en el frente y un hombre casi dormido. Me tranquilizó  y me guiñó un ojo tomándome por la cintura para que me  volteara más. En un instante había puesto a un lado la parte  de mi falda dejando descubiertas mis nalgas las cuales  empezó a acariciar por encima de mi bikini, hacia arriba y  hacia abajo por todos los contornos estrujando y  masajeando cada nalga y de ves en cuando tratando de  posicionar sus caricias en mi entrepierna obligándome a  mantener las piernas abiertas.

Al cabo de un rato  metió sus manos entre mis nalgas  haciendo que su mano derecha quedara entre mis piernas  y su dedo pulgar a la altura de mi clítoris y me  dijo que  cruzara las piernas y apretara su mano, mientras ella la  movía de arriba y abajo así mismo que yo mantenía  atrapada su mano en la cercanía de mi pubis haciendo que  experimentara sensaciones nunca experimentadas, yo  sentía que iba a tener un  orgasmo,  pero de pronto separó  mis piernas que estabas entrelazadas y sacó su mano e  hizo que me sentara recargándome en ella. Con su mano  derecha empezó a acariciarme de nuevo sobre el bikini, el  cual estaba totalmente mojado, con movimientos circulares  en el clítoris y llegando abarcar desde mi vello púbico hasta  donde inicia la parte superior de mis nalgas con toda su  mano y antebrazo, me puso de nuevo de lado recargada  sobre el asiento con las piernas juntas haciendo que mis  nalgas quedaran expuestas a ella,

Separándose un poco de mí, su mano levantó una de mis  piernas para que la apoyara sobre el respaldo del asiento  de enfrente tocando de nueva cuenta mi bikini mojado, por  la entrepierna. De pronto introdujo uno de sus dedos dentro  de mi ropa intima recorriendo la longitud de mi vagina y  sintiendo mi vello púbico húmedo dando un delicioso  masaje a mi vulva, con un dedo jaló a un lado mi bikini para  que quedara totalmente descubierta por debajo, para poder  explorar a su gusto mis labios mayores y menores,  metiendo y sacando su dedo por dentro de mi vagina, cosa  que hace mucho no sentía desde que mi ex marido lo hacía  ya que nunca me gustó masturbarme. Fue incrementado la  intensidad de sus movimientos hurgando dentro de mi,  cuando me dijo “Niña estas completamente cerrada y  estrecha”, volviendo a meter ahora dos dedos en mí,  haciéndome gemir silenciosamente para no llamar la  atención a las personas que estaban en la sala, hasta que  lograra por fin hacerme tener un orgasmo que me hizo  convulsionar y todos mis músculos se tensaran. Sacó sus  dedos húmedos con mis fluidos vaginales los cuales le  habían empapado su mano por completo, entonces hizo  que abriera la boca y le chupara los dedos de su mano  derecha, yo obedecí. Ella sólo me dijo que probara el más  rico elixir que la mujer ha creado, al principio me di asco  pero en el estado de excitación en el que me encontraba;  mejor lo saboree por unos instantes.

Seguido a este momento de placer me senté en el asiento  cuando recibí en mi boca un cálido y húmedo beso e  hincándose enfrente de mí, me tomó por la cintura y con  sus manos me quitó el bikini poniéndolo a un lado, tomó  mis nalgas y me jaló hacia ella dándome sólo un beso en el  pubis mientras olía mi sexo diciéndome lo rico que le  parecía el olor y que necesitaba un recorte. Siguió  recorriendo mis labios mayores con su lengua, me besó  cariñosamente el clítoris, se reincorporo sentándose a mi  lado izquierdo y me atrajo hacia ella haciendo que me  recostara sobre sus piernas poniendo de nuevo ahora sus  dos manos sobre mis nalgas y me dijo que separara las  piernas, mientras ella ponía su abrigo por debajo de mi  vientre haciendo que levantara más mi torso, volviendo a  introducir sus dedos dentro de mi, los sacó haciendo que  mi  humedad escurriera de sus dedos y cayeran en mi ano,  repitió esa operación de meter y sacar sus dedos sin  imaginarme que es lo que iba a hacer.  Tomó una de mis  nalgas separándola cuando sentí que algo húmedo y rígido  en mi ano, tratando de introducirse en el. Debido a la  lubricación, el dedo entró completamente haciéndome  reaccionar con un ligero dolor, yo traté de tomarle de la  mano sin que hubiera podido hacer algo por lo cual ella dijo  “Té estas portando como una chiquilla”, sin retirar su dedo  inicio un movimiento circular explorando mi cavidad anal y  que me hacia sentir algo que nunca había experimentado y  me llenaba de placer, el cual no puedo explicar con  palabras ya que la excitación por la nueva experiencia de  sentir un objeto extraño dentro de mi ano, que era la única  parte de mi que conservaba virgen después de 2 años de  matrimonio haciéndome gemir y tratando de no hacer  ruidos que nos pudieran delatar. Cuando sacó su dedo de  ahí sentí como si mi ano estuviera distendido y el esfínter  cosquilleándome pero con una necesidad inmensa de  sentirlo otra vez dentro de mí.

La película estaba a punto de acabar cuando ella hizo que  me sentara y mientras me arreglaba, se paró y salió de la  sala sin decir una palabra, llevándose consigo mi bikini, fue  cuando me dí cuenta de lo que había hecho y  experimentado ya que yo hablaba mal de la lesbianas y  mujeres bisexuales. Ahora comprendo lo que es ser  acariciada por una mujer y no me arrepiento aunque no sé  en que categoría me encuentro yo.

Salí apresuradamente del cine esperando ver a mi  iniciadora pero todo fue en vano, no alcancé a ver para  donde se iba, así que me fui a mi casa, pero no pude  concentrarme en toda la semana teniendo sueños  demasiado húmedos que hacían que me tuviera que  cambiar de ropa intima.

Esperando volver a verla.

Maria Eugenia

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