¡¡¡Uff!!! Qué día he tenido hoy, menudo calor he pasado esta mañana delante de este ordenador. Bien, como sabéis os prometí relataros mis experiencias on y off-line pues aquí va una:
Con el calor que hace este verano sólo me apetece estar en pelotas en casa y Claro, con las ventanas abiertas podéis suponer qué veranito tienen mis vecinos porque de noche ni me molesto en pasar las cortinas y anda que te anda desnuda completamente por mi casa. En fin, esta no es la historia no me extrañaría que algún vecino de enfrente me invitara a escribir una con él, pero hoy por hoy no es el caso.
Bueno pues ya hace unos días me tropecé con un nuevo vecino y pensé “¡Jo, qué bueno está y qué morbo me da!”, pero aquí quedó todo.
Pues ayer iba paseando a mi perro y a la vuelta de la esquina me lo encontré de nuevo. Nos saludamos y con la excusa de los perritos, ya que él tiene uno también, le empecé a hablar. En breve me propuso de subir a su casa ya que él vive en un ático y así poder comprobar las maravillosas vistas sobre el mar que, claro, como yo vivo en un segundo no las puedo apreciar.
Bien, acepté la invitación y le dije: “Voy a casa a dejar a mi perro y ahora subo.”
Llegué a casa nerviosísima y caliente, ya que me daba un morbo terrible. Me cambié de braguitas y me puse un tanga rojo y subí a su piso.
Allí me esperaba él con una botella de vino fresquita que me invito a tomar en la terraza y empezamos a hablar de viajes y otras anécdotas hasta que surgió él tema del sexo y allí me ví realizada.
Pensé, “Esta es la mía para ponerle cachondo.” Efectivamente le empecé hablar de mi afición a los chats y a las citas a ciegas y él empezaba a sentirse acalorado. En un momento le dije:
“Tu piso es más grande que el mío, ¿me enseñas las habitaciones?" Así fue. Empezó por la cocina, siguió por el baño hasta que llegamos a su dormitorio. Yo me senté en la cama y abrí las piernas y empecé a tocarme los pechos por encima de la camiseta y, claro, mis pezones empezaron a ponerse duros. El se sentó a mi lado y puso su mano entre mis piernas.
Yo estaba húmeda muy húmeda y notaba como sus dedos me tocaban y se metían dentro de mí...
¡Uf! Qué calor, chicos, estoy contando esto y me estoy excitando...
Bueno voy a seguir... Él no paraba de acariciarme y tocarme y entonces me corrí por primera vez. Digo primera porque hubieron bastantes más. ¡jo, chicos! Que vecino, ¡esto es la bomba!
Seguidamente él fue a buscar el vino y yo me desnudé y cuando él llegó a la habitación le bajé los pantalones y empecé a comérsela toda hasta que conseguí que se corriera. Él chillaba como un loco y yo pensé “¡Dios, los vecinos!” y “Qué más da, ¡que sufran!”.
Nos tumbamos en el suelo, porque imaginar con estos 30 grados que tenemos hoy se suda un montón.
Luego nos fuimos a la bañera. Qué bien agua fresquita y sus manos tocándome y enjabonándome y así tiempo y tiempo hasta que él me cogió entre sus brazos me apoyó contra las baldosas del baño, todas húmedas y me penetró. ¡Jo, qué gusto! Era una pasada, estuvimos follando como leones ¡jaajajaj! sí sí como fieras.
Después me vestí tome mis llaves y con un dulce y ardiente beso me despedí hasta la próxima vez.
Y así, sin más, porque tengo mucho sueño, me despido de vosotros que paséis un día muy muy caliente pensando en mis orgasmos... o contándome los vuestros.
un beso ;-*
Rocío
P.D. Mándadme vuestras cartas cachondas y las leeré y, si queréis, las publicaré. Mi e-mail es:
Alejandra@AlejandraGarcia.comAgosto 2001
Sexo raro rarísimo....
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