Carta de Rodolfo
Necesitaba un electricista
Mándame tus experiencias y cartas eróticas. Regalo una película porno a la mejor carta de cada semana!!!
Hola, soy de Argentina y quisiera decirte que está muy linda tu pagina, además eres una mujer muy bella. Aquí te mando algo mío y espero que te guste. Es una historia que me sucedió cuando tenía 19 años. Para comenzar voy a describirme, por ese entonces medía algo así como 1.75 cm, tenía el cabello ondulado y castaño, ojos color miel, aunque varían según mi ánimo, tez trigueña y era delgado(ahora mido 1.80 y de contextura robusta, cabello oscuro, más alisado y tengo 24 años.)
Todo comenzó cuando un amigo me dijo que tenía una vecina que necesitaba un electricista, él sabía algo pero tenía miedo de hacer macana por lo que confió en llamarme. El se encargó de arreglar el horario para algo así como las 17.30 hrs. Yo me hice presente en la casa de la vecina, era una linda casa tipo chalet, de donde al sonido del timbre, apareció una mujer de unos 35 años, talvez 1.68 de estatura, con un camisón tipo babydoll y una bata semitransparente. Ella tenía unos muy bonitos pechos redondos y bien formados, con sus aureolas oscuras y pezones erectos que se entreveían en su poca ropa, unas piernas torneadas muy lindas y su cola no pude apreciar sino hasta cuando me hizo pasar a ver el problema, previo excusarse de haber estado durmiendo y contarme que se encontraba sola pues su marido viajaba mucho.
Hasta ahí todo era normal, salvo por cuanto me excitó ver una mujer en esas condiciones. Eché manos a la obra pero mi cabeza seguía pensando en esa mujer, y comencé a fantasear. Al cabo de una hora había terminado, pero como mi metabolismo me hace sudar mucho cuando estoy nervioso o preocupado, estaba bastante sudado. Cuando ella me vio, me invitó un vaso de jugo y me ofreció muy amablemente su baño para que me diera una ducha, yo estaba muy nervioso y caliente a la vez, así que acepte pensando que se me pasaría. Luego de ducharme me prestó una bata para que usara mientras se secaba mi transpirada ropa, comenzamos a charlar de diversos temas, hasta que llegó la parte en que hablamos de relaciones de mujeres y hombres. Todo eso comenzó a calentarme nuevamente, al encontrarme solamente con la bata era notable mi erección, así que ella comenzó con una sonrisa picara y seductora a preguntarme si me gustaban las mujeres mayores que yo, a lo que respondí que para mí las mujeres no tienen edad. Echó a reír, se levantó y se sentó a mi lado. Mientras hablaba se acercaba más a mí y yo comencé a tener pánico, pues había estado con mujeres, pero todas de mi edad y eran cosas diferentes. Cuando quise darme cuenta, se encontraba acariciando la parte interior de mis piernas, mis muslos, mientras me decía al oído que le gustaría mucho estar con un chico tan joven, pues para ella cuanto más joven, más energía. En ese momento, sin dejarme pensar, se encontraba besándome apasionadamente con su lengua enredada en la mía y su mano acariciando mi pene, el cual estaba a punto de estallar. Parecía que la piel no podía contener toda esa energía, y mientras ella besaba mi oreja y mi cuello, yo acariciaba sus senos y... ¡Dios, eran perfectos! Duros y perfectos, como esculpidos por un artesano y sus pezones más duros que el mármol, pero no tan fríos.
Comencé a sacar su poca ropa para observar por fin lo bella que era desnuda. Comenzó a besármelo, recorría el capullo con la lengua y se lo pasaba por sus labios como si de un lápiz labial se tratara, para luego engullírselo de un bocado, hasta el fondo. Lo hacía como nunca lo había sentido antes, era desesperante, pasaba su lengua por mis testículos y luego volvía a mi amigo, solo paró un segundo para decirme que esto no lo olvidaría jamás, y prosiguió mientras rozaba con sus dientes todo mi pene al introducirlo en su boca, hasta que me hizo estallar en un orgasmo indescriptible. A todo esto yo acariciaba completamente su cuerpo, tocaba sus pechos y luego con una mano me abría paso entre sus labios vaginales, era una sensación muy nueva, cuando mi semen terminó de brotar, ella lo había tragado todo y dejó mi
pene reluciente y duro nuevamente. Ella se recostó sobre el sofá e hizo que comenzara a besarla, yo me dejaba llevar como el completo inexperto que era, la besé, hacía círculos con mi lengua en sus pezones y me tragaba lo más que podía sus pechos, bajaba por su suave vientre besándolo lentamente hasta llegar a su vagina, la cual presentaba sólo algunos bellos rizos, el aroma que tenía me volvía loco, acerqué mi boca e instintivamente la besé como si de su boca se tratase. Esto hizo que ella estallara en un gemido profundo y sonoro, ella acariciaba mis cabellos y me apretaba más a su vagina, yo la besaba y luego comencé a introducir mi lengua y pasarla por toda su superficie. Ella se arqueaba en el sillón mientras me decía que no parara, que lo hacía como un profesional y seguramente cualquier mujer desfallecería ante tal trato hacia su cuerpo. Mientras la besaba saboreaba los jugos que se desprendían de su interior, tenían un gustillo salado que me volvía loco, trabajé más rápido y su cuerpo se arqueó en un orgasmo que hizo llegar más fluidos a mi boca. Yo seguía haciéndolo, y mientras ella me decía basta, con una mano me presionaba contra su cuerpo. Yo introduje dos dedos y ella tuvo su segundo orgasmo. A todo esto, mi pene seguía en posición de alerta, a la espera de su oportunidad, entonces ella me hizo recostar en el suelo y se sentó encima de mí montándome y moviéndose desenfrenadamente, sentía como el calor de su vagina quemaba a mi pene, yo besaba y acariciaba sus pechos, para luego bajar mis manos y acariciarle su cola, estaba en el séptimo cielo, cuando no pude más descargué nuevamente todo mi semen caliente dentro de ella mientras que ella rugía de gozo y terminaba nuevamente...Quedamos tendidos en el suelo besándonos y acariciándonos. Cuando pensé que esto había terminado, ella se encontraba nuevamente metiéndose todo mi flácido pene en la boca dejándolo como al principio, me dijo que quería más, se puso nuevamente en el suelo y la comencé a penetrar otra vez, así estuve un rato, hasta que ella me dio un empujón y entre gemidos me dijo que me recostara. Obedecí y se sentó nuevamente encima de mí, pero esta vez me dolía más cuando trataba de penetrarla, miré y me di cuenta que era su ano lo que apretaba mi pene, me puse como loco, la sensación que sentía era única y me enloqueció. Ella me decía “cógeme, hazme gozar, enséñame esa energía que tienes...”, yo me excité aún más si es que se podía y la tomé de la cintura y la clavé contra mi miembro, ella gritó y gimió, me arañó el pecho y me dio un mordiscón en los labios, luego comenzó a subir y bajar furiosamente hasta que sentí como latía su ano y ella se arqueaba, sus jugos mojaban nuevamente mi cuerpo y yo descargué lo que me quedaba en sus entrañas.
Quedamos recostados nuevamente y ella me dijo que la había pasado de maravillas y con un beso en la boca le dije que yo también y que jamás lo olvidaría. Así que luego me di otro baño y me retiré, no sin antes tratar de evitar que me quisiera pagar por el trabajo inicial, aunque sin resultado, pues estaba más que agradecida. Nos despedimos con un largo y húmedo beso, nos prometimos no olvidarlo, yo no lo he hecho, pero nunca más me atreví a volver, aunque hasta hoy aún no sé por qué.
Bueno, espero que te haya gustado.
Rodolfo
¿Me escribes algo, tú también?
¿Has probado el video-party? El chat más calentorro... y con imágen!
¡NOVEDAD - ContactosAlejandra.com - Contactos liberales!