Carta de Anónimo
Trío de Ases
Mándame tus experiencias y cartas eróticas. Regalo una película porno a la mejor carta de cada semana!!!
Tenía que hacer noche en aquel hotel y antes de irme a la habitación decidí tomarme una copa en el bar del hotel. Allí me fije en un chico: Tenia la cabeza rapada y era delgado pero fuerte y musculoso. Me le quede mirando y el se fijo en mi. Aparte la mirada, el ya se había dado cuenta de mi atención y al retirarse de allí y pasar por mi lado me dejo sin decir nada una servilleta en la que estaba el número de su habitación. Subí a su habitación muy nervioso por que me había puesto muy cachondo ese maromo y al llegar allí estaba su puerta entreabierta. Entré y cerré la puerta y el estaba totalmente desnudo, medio tumbado en la cama y acariciándose todo el cuerpo con sus manos.
“Te estaba esperando, noté en el bar como me mirabas y sabia que subirías a buscarme.”
Estaba increíblemente buenísimo. Tenia abdominales marcados y fuertes tetas con pezones pequeños, y la polla medio empalmada, gorda como a mí me gustan, de las que abren bien el culo cuando entran.
“Te gustan las emociones fuertes por lo que veo...”
Empecé a desnudarme mientras no quitaba ojo a todo él. Me estaba poniendo muy cachondo por momentos.
“Espera tío, déjame a mí.”
Me empezó a desabrochar los pantalones vaqueros, yo ya tenía mi torso desnudo. Me bajó los pantalones y mis calzoncillos casi no podían contener mi gorda polla que necesitaba salir de allí. Entonces él sin dejar de mirarme la polla en mis prietos calzoncillos empezó a pellizcarme los pezones.
“Aggghh, cielo, me encanta que hagas eso.”
Le agarre por la nuca y le acerque la cabeza hacia mi polla.
“Como tu sabes, mi macho,”
Él me bajó los calzoncillos y empezó a chuparme la polla de arriba a abajo mientras mi mano acariciaba su rapada nuca. Dios que placer sentía. Su boca recorría el largo de mi falo de arriba a abajo, cuando llegaba a la cabeza de mi cola la lamía como un poseso, pero con mucha dulzura, como si estuviera saboreando un pastel
“Dios que bien lo estas haciendo, no pares cariño, agggghhhh, no pares.”
Me levantó la polla con su mano derecha y con la otra me empezó a acariciar entre las piernas. Su mano fue directa a mi agujero y empezó a estimularlo mientras me chupaba mis pelotas que estaban a punto de reventar.
“Déjame a mí, cielo, que si sigues voy a correrme en breve, ad.”Entonces se echó hacia atrás y se tumbó en la cama. Agarró su polla que había alcanzado unas dimensiones increíbles y la empezó a mover apuntando hacia mí, que la miraba deseoso de saborearla. Sólo de pensar en esa estaca rompiendo mi culo se me hacía la boca agua. Me tumbé sobre él y directamente empecé a chupar ese rabo. Sabia a látex por lo que me imagine que no hacia mucho había tenido escarceos amorosos, lo que me puso si cabe aún más cachondo. Dios era como un manjar. La apretaba entre mis labios y de arriba hasta abajo, me la metía una y otra vez hasta mi garganta.
“Agggghhh, no pares mi hombre, ummmmmm, como me gusta, ahhmmmm.”
Le abrí totalmente las piernas y deslice mi mojada lengua hasta su escroto, que albergaba dos enormes pelotas. Empece a lamerlas con gusto, me las metía en la boca y las lamía como si fueran de crema. Seguí deslizando mi lengua hasta su ojete levantando un poco mas, sus fuertes piernas totalmente abiertas para mí. Su agujero brillaba. Lo empece a chupar primero con delicadeza.
“Aggg, méteme la lengua niño, méteme la lengua macizo.”
Yo pase de chupar con suavidad, a meter totalmente la lengua una y otra vez en su preciado agujero.
“Agggghhh, sigue no pares.”
En ese momento de estasis se oyó la puerta de la habitación.
“Aggghh, no pares cielo, es un amigo que nos viene a echar una mano en esto.”
Dejé de chupar ese culo para volver la cabeza y deleitarme la vista con lo que entraba por la puerta.
“Sigue cielo, sigue, que ahora te ayudo, si no te importa claro.”
Dios, era un amigo del chulo que me estaba comiendo, y estaba increíblemente fornido y buenísimo.
“Espera un momento cariño.”Le dije a mi juguete sexual tumbado en la cama.Me levanté y me dirigí hacia el otro chico. Me acerqué a él y empecé a acariciar su paquete por encima del pantalones de chándal que llevaba puesto y note como su polla empezaba a aumentar de tamaño considerablemente. Le cogí de la mano y le acerque a la cama. Se quito los pantalones y los calzoncillos y una prieta camiseta que llevaba puesta. “Estas muy bien cariño.” Le dije. El se tumbó en la cama. Su carta de presentación era una polla de tamaño medio y muy apetecible que enseguida me metí en la boca y empece a chupar. Su amigo rapado se puso detrás de mí y empezó a comerme el culo.
“Te gusta que te llenen el agujero, nena, te encantaría que te metiera el trozo de polla en tu dulce agujero, preciosa.” Dios sus palabras me ponían cada vez más cachondo.
“Si”, le dije mientras chupaba de arriba a abajo la estaca de su compañero.
“Fóllame, por dios, fóllame yaaa...”
Él acercó su rabo hacia mi ojete, que debido a sus lametones estaba ya muy dilatado, y poco a poco empujo para dentro su estaca, clavándola en mi culo. La sentí entrar como un hierro al rojo vivo, diosssss, el placer me inundaba totalmente. Por delante me estaba comiendo una polla excelente que estaba a punto de llenarme la boca de su lefa.
“No pares de chupar Aggghhmmmm, dios, cuanto más te follan mejor chupas...”
Y por detrás sentía dulcemente la entrada y salida de una polla enorme que me estaba reventando el culo y me llenaba el cuerpo de carne masculina. Sentía llenarse todo mi culo cada vez que ese macizo envestía despacio, sin prisa. Sentía el reborde de mi culo totalmente abierto y estaba gozando como un animal.
“Aagggggg. Me corro, cariño, me corrro...”
El chico tumbado ante mi se incorporó y se puso de rodillas frente a mí. No quería que su leche se desperdiciara y empezó a follárme la boca mientras yo agarraba fuertemente su culo con una mano y con la otra agitaba su polla frenéticamente. Su enorme polla iba a reventar, estaba dura como una piedra y al llegar el orgasmo se puso tensa. Aparté mi boca para ver su explosión de placer y ahí estaba. Empezó a escupir leche caliente sobre mi cara. Dios que rica.
“Agggmmmm toma amor, toma mi néctar mmmm...”
La engullí de nuevo y sentí el rico sabor de su cálida leche derramándose en mi boca. Seguía chupándosela y tragando ese liquido que tanto adoro. Él empezó a relajarse mientras me acariciaba la cara. Yo seguía limpiándole la polla, brillante y húmeda, más blanda ya tras el estupendo estallido de placer.
“AAggg, me corroo mmmmm”
Su compañero seguía follándome el culo suavemente, dentro fuera dentro fuera y esa suavidad iba a dar su fruto. Me incorporé sobre él, que agarro mi pecho pellizcándome los pezones. Su compañero agarró mi polla y mientras empezaba a correrme él agitaba mi falo y con su mano izquierda recogía mi leche para esparcírmela por mí estomago, ombligo y tetas.
Dios, estaba extasiado. El rapado iba a tener ya su momento. Se retiró de mi culo dejándolo al rojo vivo y se quitó el condón. Empezó a meneársela con violencia
“Agggmm, aggggmmmm, corderitos aquí tenéis el desayuno.” Su amigo y yo ya satisfecho acercamos nuestras bocas hasta su polla para degustar ese manjar. Empezamos a darle lametazos entre los dos hasta que esplot´
“Agggmmmmm .....”
Empezó a correrse en nuestras caras. Dios me encantaba estar allí chupando junto a otro adonis una preciosa polla escupiendo lefa en nuestros rostros. Al terminar nos limpiamos en el baño y yo tras vestirme me despedí de esos dos amigos que jamas volví a ver, pero que me hicieron gozar como una bestia. En la soledad de mis masturbaciones más cachondas aún me acuerdo de ellos.Anónimo
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